#Variedades | Las técnicas más utilizadas para realizar una rinoplastia

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En la actualidad, las personas recurren a la cirugía estética para mejorar y perfeccionar partes de su cuerpo, y así conseguir una imagen ideal. La utilización de esta técnica puede ayudar a aumentar la autoestima y seguridad de los pacientes que se someten a ella. Las operaciones estéticas más demandadas en nuestro país son el aumento de pecho, la rinoplastia y la liposucción.

La operación de nariz, también llamada rinoplastia, consiste en la corrección de algún defecto de la nariz, centrándose en las estructuras nasales para mejorar la forma y su aspecto. Esta operación se realiza por razones estéticas, ya sea porque la nariz es demasiado gruesa, es pronunciada o curvada, o para tratar cualquier alteración anatómica como la desviación del tabique nasal cuando provoca dificultades para respirar.

En esta entrada te informaremos sobre las diferentes técnicas que existen a la hora de realizar una operación de nariz:

  • Rinoplastia cerrada: las incisiones se llevan a cabo en el interior de la nariz, por lo que no deja cicatrices visibles una vez finalizada la intervención. Es una operación compleja, pero es la más utilizada debido al menor riesgo de infección que conlleva. Con esta técnica se puede esculpir el apéndice nasal, es decir, permite modificar el cartílago y el hueso para reducir o agrandar el tamaño de la nariz. También se puede perfilar la punta o corregirla. Este tipo de cirugía tiene una recuperación más temprana, debido a que no tiene complicaciones del postoperatorio.
  • Rinoplastia abierta: en este caso las maniobras quirúrgicas se realizan en la parte inferior de la columela, la parte que separa las fosas nasales. Estas incisiones facilitan al cirujano la visión de la estructura interna de la nariz para poder llevar a cabo la operación. En este tipo de cirugía el profesional debe tener una amplia experiencia, ya que es más invasiva. La rinoplastia abierta suele dejar una cicatriz poco visible, que se volverá casi imperceptible con el paso del tiempo. Esta técnica se utiliza a la hora de corregir narices demasiado largas o torcidas o para eliminar una curva importante de la parte superior del tabique nasal.

Respecto al postoperatorio de la intervención de la rinoplastia, lo principal es destacar que no es una operación dolorosa pero sí incómoda. La época más indicada para realizar esta intervención sería en otoño o en invierno, ya que es necesario protegerse del calor y el sol, al menos los primeros meses.

Dependiendo de la operación, los tapones que se colocan en la nariz durante la cirugía suelen retirarse entre los dos y siete días siguientes. Es muy importante realizar una higiene cuidadosa en la parte afectada para evitar que se acumulen costras en los orificios nasales. Tras siete días, se retirará la escayola o férula y la incorporación a la vida normal podrá realizarse a las dos semanas. Es posible que, al principio, el paciente cuando se mire al espejo se vea la nariz algo rara y distorsionada, pero este aspecto desaparece en pocas semanas.

Los resultados definitivos se notan al año de la cirugía, por lo que hay que tener paciencia y dar tiempo a que los tejidos nasales se desinflamen por completo. Después de la operación tampoco le quedarán cicatrices visibles, ya que la intervención es poco invasiva.

La nariz de una persona es una de las características más determinantes en el ámbito facial, además es fundamental a la hora de respirar. La rinoplastia es una de las intervenciones estéticas más comunes. El cirujano deberá estudiar las aspiraciones y objetivos del paciente para orientarle a la hora de someterse a la cirugía y exponerle los pasos y los posibles resultados. Por ello, es muy importante elegir un profesional de confianza que te guíe y asesore en todo momento.

Fuente: grandesmedios.com

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