#Tecnología | ¿La Inteligencia Artificial podría ser el “inventor” de un producto?

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Hace un par de años, un mono utilizó la cámara de un fotógrafo de fauna silvestre para tomarse una selfie, y la organización PETA (Personas por el Trato Ético de los Animales) presentó una demanda ante un tribunal para que el animal recibiera los derechos de autor de la fotografía. En respuesta a la solicitud, el tribunal dijo que los animales no pueden gozar de derechos de autor.

Ahora bien, si los animales no pueden tener este beneficio, ¿podría la Inteligencia Artificial (IA) tener la propiedad intelectual de algún invento? Un grupo de científicos y abogados del Reino Unido consideran que sí, y han presentado una solicitud de patente con el objetivo de averiguarlo.

¿Humanizar a la IA es el objetivo?

Hasta ahora, hemos visto cómo los investigadores han utilizado IA en cientos de aplicaciones trascendentales para la vida humana, como la posibilidad de detectar cáncer con un alto porcentaje de acierto, e incluso superar a los médicos humanos en la lectura de radiografías de tratamiento de ciertas patologías crónicas.

A través de técnicas como el aprendizaje automático y los sistemas de redes neuronales, los robots del futuro podrían tener habilidades que antes solo creíamos posibles a través de los filmes más taquilleros de Hollywood. De hecho, la guerra armamentista actual se basa en gran medida en la automatización, con robots y drones asesinos en constante desarrollo.

Entonces, ¿hemos llegado al punto como humanidad, donde necesitamos atribuirle nuestras habilidades a una máquina inmortal? ¿Si los algoritmos de IA son desarrollados por seres humanos, y finalmente una máquina puede superarnos en habilidades, es justo atribuirle el crédito por un invento, o la autoría de una patente es un beneficio sentimental exclusivo de los humanos?

Un informe de la BBC reveló que un grupo de investigadores y especialistas en derecho del Reino Unido se mantienen en lucha con las oficinas de patentes de tres países, para determinar quién merece el crédito por nuevos productos creados a partir de algoritmos de IA.

En concreto, Stephen Thaler, ingeniero estadounidense, en compañía de varios expertos legales, solicitaron patentes en EE.UU., Europa y el Reino Unido, solicitando que el crédito lo obtenga Dabus AI, un algoritmo desarrollado por Thaler. Sin embargo, las oficinas de patentes parecen no estar dispuestas a responder a las demandas del ingeniero, ya que los derechos de autor por lo general se otorgan a los seres humanos, no a máquinas.

Más allá de los conflictos éticos vinculados a la decisión de las oficinas de patentes, la noticia deja en evidencia la poca preparación que tiene el sistema legal actual con respecto a las tecnologías disruptivas.

¿Qué dicen los científicos?

Thaler y los científicos que respaldan su demanda, aseguran que Dabus AI debe gozar de crédito legal por un contenedor de alimentos que creó el algoritmo, además de una lámpara que parpadea de cierta forma cuando existe actividad cerebral. Pero, ¿los derechos legales sobre esta creación no deberían atribuirse al creador de Dabus AI, o la IA se desarrolló y aprendió por si misma todos los datos que necesitó para crear estos objetos?

Como está planteada la solicitud de Thaler, el ingeniero no tiene derecho a ninguna patente basada en las creaciones del algoritmo. En declaraciones a la BBC, Ryan Abbott, profesor de derecho en la Universidad de Surrey, afirmó:

Entonces, con las patentes, una oficina de patentes podría decir: ‘Si no tienes a alguien que tradicionalmente cumple con los criterios de inventores humanos, no hay nada sobre lo que puedas obtener una patente’ (…) En cuyo caso, si la IA va a ser cómo estamos inventando cosas en el futuro, todo el sistema de propiedad intelectual no funcionará”.

Básicamente, el problema con la petición de Thaler es que incluso las mejores herramientas del mundo basadas en IA son simples máquinas, es decir, no son sensibles, no están vivos y, no tienen el poder creativo ni la intuición de una persona. En todo caso la ley debería ser más clara al respecto, ya que ninguna legislación se diseñó teniendo en cuenta que, a futuro, pretenderíamos poner a las máquinas a nuestro mismo nivel, e incluso dejarnos dominar por ellas.

En caso de que se produzca un cambio regulatorio en favor de otorgar patentes a robots, las implicaciones trascenderían lo legal, y conllevaría cambios en las reglas de copyright, responsabilidad civil e incluso en la normativa actual de protección de datos. En definitiva, se trata de un tema bastante complejo que, con seguridad, no tendrá resolución a corto plazo, ya que las autoridades no están dispuestas a otorgarle derechos humanos a las máquinas de la noche a la mañana.

Fuente: tekcrispy.com

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