#Salud | Agua alcalina, ¿salud en gotas, pero riesgo a mares?

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De por sí, beberla en su forma natural trae múltiples beneficios para el organismo y desde hace algunos años se ha estado hablando de las propiedades del agua alcalina. Aunque en Japón ya existen estudios y publicaciones que lo corroboran, en Occidente aún se está investigando en torno al tema. No obstante, merece la pena saber sobre el particular.

Como en casi todo, en el cuerpo es fundamental mantener un balance, en este caso, entre acidez y alcalinidad. En ocasiones, debido a algunos factores, este equilibrio se altera y la salud puede verse comprometida.

Con el sistema de vida actual, se abusa de la sal y el azúcar, alimentos procesados, pesticidas, estrés y falta de sueño, agentes que producen más ácido en la sangre, lo cual puede resultar dañino. Asimismo, a medida que se va envejeciendo, se pierde la capacidad del organismo de conservar la armonía. Para contrarrestar este efecto, se debe propiciar la alcalinidad.

Posibles beneficios…

  • Contribuye a eliminar toxinas y residuos ácidos e impide que se vuelvan a formar, previniendo enfermedades.
  • Ayuda a hidratar el cuerpo.
  • Tiene propiedades antiedad que protegen la salud de la piel.
  • Sirve para limpiar el colon y evitar el reflujo y la gastritis.
  • Refuerza el sistema inmunológico.
  • Como la acidez tiene una relación directa con la aparición del cáncer, se ha utilizado en tratamientos para frenar su crecimiento.
  • Reduce la fatiga.
  • Previene la osteoporosis, enfermedades cardiovasculares, el asma y la diabetes.

…y de los efectos secundarios

Si bien aparentemente sus bondades superan sus eventuales efectos adversos, en exceso podría ocasionar:

  • Que el intestino delgado se vuelva alcalino y que esto favorezca la aparición de infecciones urinarias.
  • Que la acidez presente en el estómago se reduzca a tal punto, que no actúe matando y expulsando bacterias y que estas entren en el torrente sanguíneo.
  • Hipertensión.
  • Dolor muscular.
  • Náuseas.
  • Temblores en las manos.
  • Sensación de hormigueo en las extremidades.
  • Confusión.

Mientras se llevan a cabo investigaciones con resultados más contundentes, es preferible tener moderación y hacerle caso al dicho “de lo bueno, poco”.

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Fuente: cocinayvino.com

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