#Noticias | Evo Morales, renunció a la presidencia de Bolivia tras presión militares reclamaran su salida

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Horas antes el mandatario había anunciado nuevas elecciones tras las denuncias de la OEA de “contundentes irregularidades” en los comicios del 20 de octubre

Acorralados por la sublevación popular en su contra y abandonados por las Fuerzas Armadas, la Policía e incluso por sus más cercanos colaboradores, el presidente de Bolivia, Evo Morales, y el vicepresidente, Álvaro García Linera, renunciaron este domingo a sus cargos. El jefe del Ejército, Williams Kaliman, había pedido horas antes su renuncia: “Luego de analizar la situación conflictiva interna, sugerimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial, permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad por el bien de nuestra Bolivia”. Bolivia se encuentra en un vacío de poder, después de la dimisión de los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados. El líder de la protesta social, el dirigente de los comités cívicos Luis Fernando Camacho, pidió la conformación de una junta de gobierno con el alto mando militar y policial.“Es mi obligación como presidente indígena y de todos los bolivianos asegurar la paz social”, comenzó su mensaje de dimisión el presidente boliviano. “Renuncio para que [Carlos] Mesa y [Luis Fernando] Camacho no sigan maltratando a los familiares de nuestros compañeros, no sigan atacando a los ministros y diputados, para que dejen de maltratar a los más humildes”, dijo Morales. “La lucha no termina aquí. Los humildes, los patriotas, vamos a continuar luchando por la igualdad y la paz. Espero que haya entendido mi mensaje, Mesa y Camacho, no perjudiquen a los pobres, no le hagan daño al pueblo. Queremos que vuelva la paz social. Grupos oligárquicos conspiraron contra la democracia. Fue un golpe de Estado cívico y policial. Duele mucho lo que ha pasado”, explicó.Por su parte, el vicepresidente, Álvaro García Linera, hizo un recuento de los logros económicos y sociales del Gobierno durante casi 14 años de mandato, antes de presentar su renuncia. “Hemos levantado Bolivia. El 20 de octubre casi la mitad de los bolivianos votó por nosotros. Fuerzas extrañas y oscuras, desde ese momento, empezaron a conspirar. Quemaron instituciones y sedes sindicales. Formaron bandas paramilitares para intimidar a los campesinos, amenazaron a nuestros compañeros. Fue un golpe de Estado. Yo también renuncio. Siempre le he sido leal al presidente, estoy orgulloso de haber sido el vicepresidente de un indígena y lo acompañaré en las buenas y en las malas”, afirmó García Linera. 

El mandatario boliviano ya había cedido este domingo a la presión y había anunciado nuevos comicios, tras 18 días de protestas en las que se pedía la anulación de las elecciones del 20 de octubre en las que fue reelegido. Todo después de que la Organización de Estados Americanos (OEA) hiciera pública una auditoría del proceso electoral en la que se aseguraba que no se siguieron los procedimientos adecuados y hubo “contundentes” irregularidades, por lo que exigía su anulación. Siguiendo la recomendación de la OEA, Morales anunció —en un mensaje televisado de madrugada— su intención de “renovar la totalidad de vocales del Tribunal Supremo Electoral”. El mandatario insistió en que con su decisión perseguía “bajar toda la tensión” y “pacificar Bolivia”. Sin aparente éxito. La Fiscalía General anunció este domingo una investigación contra los vocales del Tribunal Electoral sospechosos de irregularidades. La presidenta del organismo, María Eugenia Choque Quispe, presentó su dimisión acto seguido.El jaque mate lo dieron los policías, que se amotinaron hace dos días y dejaron de actuar en las protestas para saldar así viejas cuentas pendientes con el Gobierno, que durante su gestión se inclinó en favor de los militares, con quienes la Policía tiene una rivalidad histórica. Un factor clave para decantar la situación a favor de los rebeldes. Durante su gestión, Morales quitó a la institución policial algunas atribuciones, como la administración del sistema de identificación, y prefirió apoyarse en las Fuerzas Armadas que, sin embargo, no han querido defenderlo en esta crisis. 

A partir de ahí, el Gobierno comenzó a caer en dominó y los altos jerarcas del oficialismo renunciaron a sus cargos en masa, empujados por las amenazas en las redes sociales y los ataques a sus domicilios. El ministro de Minería, César Navarro, cercano colaborador del presidente, renunció el domingo a su cargo después de que una turba quemara su casa en Potosí, que en este momento es la ciudad más radicalizada en contra de Morales. Lo mismo ocurrió con el también potosino Víctor Borda, presidente de la Cámara de Diputados, que, con su renuncia, dijo, quiere proteger a su hermano que se encuentra retenido por los manifestantes. El ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, también anunció el domingo su dimisión a través de un mensaje en Twitter. Antes de ellos, habían renunciado diplomáticos, gobernadores, alcaldes, diputados y otros altos cargos del Estado.

La oposición, liderada por el candidato y expresidente Carlos Mesa, quería que Morales y su vicepresidente, Álvaro García Linera, aseguraran que no participarían en las nuevas elecciones, así como un acuerdo plural para elegir un Tribunal Electoral creíble. Los responsables de las protestas que convulsionan el país creen, en cambio, que la renovación del órgano electoral es insuficiente y piden renovar todos los poderes del Estado y crear una “junta de gobierno” transitoria, elegida por el pueblo sublevado, que se encargue de los nuevos comicios.

La Central Obrera Boliviana, la asociación de sindicatos urbanos, aliada del oficialismo, en una decisión reseñable, pidió también la renuncia de Morales. Varios sindicatos mineros, afiliados a la Central, están actuando en contra del presidente, siguiendo a los comités cívicos de sus regiones. De hecho, Morales solo cuenta con el apoyo de los sindicatos campesinos, que todavía bloquean los caminos que conducen a La Paz, capital administrativa.

El principal líder de los comités cívicos que encabezan las protestas, Luis Fernando Camacho, espera la llegada de los numerosos grupos de opositores que viajan a La Paz para ir con una carta de renuncia preparada para que la firme Morales e “ingresar” en el palacio de Gobierno. El presidente se encuentra en su región, el Chapare, rodeado por sus leales campesinos de la coca.

Informe de la OEA 

Lo cierto es que el informe de la OEA, aunque preliminar, recoge numerosas irregularidades. Entre otras cosas, en el sistema de transmisión de resultados, que sufrió un apagón cuando anticipaba una segunda vuelta electoral entre el presidente del país y su rival Mesa. Tras el apagón, el recuento concedió una ventaja clara a Morales. Según el análisis de la OEA, los datos se derivaron a un servidor externo no previsto. También observó irregularidades en el recuento.

Morales, que no mencionó el informe de la OEA en su comparecencia, dijo posteriormente, en una entrevista con Radio Panamericana que el informe fue más “político” que técnico, en busca de darle una salida política al país. “Nunca he pedido ayuda”, dijo, en relación con la posibilidad de que el Tribunal Electoral hubiera cometido fraude a petición suya.

El presidente también dijo que no renunciará, que tiene un mandato hasta el 22 de enero de 2020, y que plantear que se vaya es hacer un “golpe de Estado”. No quiso asegurar que no participará en las nuevas elecciones. “No hay que hablar de candidatos ni de sucesión constitucional. No sigamos convulsionando. Quieren perjudicar a Bolivia. Hagamos un diálogo, veamos allí cuándo y cómo haremos las elecciones. No confrontemos…”, señaló.

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Fuente: lacalle.com.ve

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