#Espectaculos | Gemini Man: los riesgos de confundir forma y fondo

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La acción es el género más sencillo de escribir, pero el más difícil de innovar. Apoyadas en el mono mito del viaje del héroe (explorado por Joseph Campbell y convertido en una teoría para el storytelling por Christopher Vogler), estas películas son las más susceptibles en caer en lugares comunes y verse reducidas a secuencias pirotécnicas donde el artificio de un director hábil puede sumarles algo de valor —mas no redimirlas. Verbigracia, muchos millennials crecimos viendo los fines de semana decenas de historias de este tipo, con personajes fornidos, tramas predecibles, mucha violencia y uno que otro momento épico: gracias a esto, pocas cosas nos sorprenden en este terreno. No es casualidad que la acción —como género— se produzca en masa y que, de vez en cuando, algunos realizadores la usen como un suelo fértil para experimentar con nuevas tecnologías (aprovechando el abultado presupuesto que suele acompañar a estos rodajes). Este es el caso de Gemini Man (Proyecto Géminis), el nuevo largometraje del laureado Ang Lee (ganador del Oscar en la categoría de Mejor Director por Life of Pi y Brokeback Mountain). Protagonizado por Will Smith, es una experiencia cinematográfica donde los avances en el campo de efectos especiales son la atracción principal, opacando el relato hasta dejarlo en un segundo plano.

 

La historia comienza cuando Henry Brogen (Will Smith), un experimentado asesino a las ordenes del gobierno de Estados Unidos, decide jubilarse luego de tener decenas de “trabajos” perfectamente ejecutados. Todo parece fluir sin ningún percance, hasta que un amigo lo contacta y le cuenta que fue engañado en la última misión en la que estuvo, colocándolo sobre aviso del peligro inminente de ser “descartado”. De inmediato, Henry comienza a ser perseguido por sus antiguos jefes obligándolo a huir junto con Danny (Mary Elizabeth Winstead), una agente encargada de vigilarlo, y su mejor amigo Baron (Benedict Wong). En paralelo, vemos como el responsable de su captura, Clay Varris (Clive Owen), el gran antagonista de la película, decide activar el “Proyecto Géminis” y manda a un clon del protagonista —casi 30 años más joven— a cazarlo. Desde ese momento comienza una lucha entre Henry y su copia donde ninguno de los dos tiene idea contra quien se enfrenta hasta que terminan coincidiendo frente a frente.

 

Gemini Man es un proyecto que ha estado rondando en la cabeza de Jerry Bruckheimer —su productor— desde 1997. Como podemos imaginarnos, la idea de tener a un actor y utilizar el CGI para generar una versión más joven de él y enfrentar a ambos en pantalla parecía bastante complicada para la época. Al no poseer los avances necesarios para ejecutar el proyecto de manera satisfactoria, éste se retrasó por más de 20 años. Recientemente, gracias a la tecnología de punta de Weta Digital (estudio responsable de los efectos especiales de The Jungle Book, The Hobbit, Chappie, Avatar, District 9, Rise of the Planet of the Apes, entre muchas más), la historia logró cristalizarse con un nivel de detalle increíble. Aunque ya hemos visto en la pantalla grande como el CGI le resta años a los actores (Tron Legacy, Captain America: Civil War, Guardians of the Galaxy Vol.2, Avengers: End Game), los avances de Gemini Man en este campo marcan un hito. Usualmente, en los largometrajes que se usa el De-Aging Technology podemos percatarnos del efecto (vemos en los rostros una especie de “capa” que le resta expresividad al rostro, en algunos casos destrozando la verosimilitud de la puesta en escena), en la película de Ang Lee la técnica es tan impecable que podríamos jurar que la versión joven de Will Smith está sacada de una máquina del tiempo, traída directamente desde el set de Independence Day.

 

Los avances de Gemini Man no solo se limitan al CGI. La película está rodada a 120 cuadros por segundo y en 4K nativo 3D, lo que le da un look  hiperrealista. Para colocar en contexto al lector, normalmente, las películas se graban y reproducen a 24 cuadros por segundo, utilizando los 120 cuadros (o más) para la cámara lenta (casos como Zach Snyder en 300 o Watchmen). Al ser concebida y reproducida a 120fps, está película le da al espectador casi 5 veces más calidad de imagen de la que está acostumbrado en pantalla. El resultado, es una proyección que casi iguala al ojo humano, haciendo del largometraje una golosina visual para los amantes de los avances tecnológicos y los realizadores que se encuentren en el público.

 

Dejando a un lado el apartado técnico, Gemini Man tiene un gran problema: el guión. Aunque la historia corre por cuenta de tres escritores experimentados como David Benioff (creador y escritor de Game of Thrones), Billy Ray (Captain Phillips, Overlord) y Darren Lemke (Shazam!, Turbo), pareciera que la sinergia entre todos dio un resultado bastante desigual. La película está plagada de diálogos expositivos que ralentizan el desarrollo del conflicto, transformando a las secuencias de acción en los únicos oasis donde la narración fluye. No obstante, esto no es suficiente para llevar a buen puerto el relato: cada vez que el ritmo alza vuelo, termina torpedeado por escenas casi melodramáticas que no encajan en la trama y, lejos de darle profundidad a los personajes, les restan verosimilitud. Will Smith, como siempre, da lo mejor de sí, Mary Elizabeth Winstead es un encanto —colocándole un toque de humor negro a varios momentos—, y Clive Owen, a pesar de ser un antagonista cliché, cumple con su cometido. Lastimosamente, el guión se la pone cuesta arriba a todos y hay instantes donde nadie puede salir bien parado (ni recurriendo a todos los matices de sus despliegues actorales) lo cual es una pena con un cast tan perfecto.

 

Más allá de sus múltiples galardones como Director, Ang Lee es un realizador con una filmografía bastante prolífica, pero irregular (en ella co-existen obras maestras y largometrajes completamente olvidables). Se le da muy bien el drama —sin lugar a dudas, donde conseguimos su mejor registro— y en la acción tiene resultados desiguales (regalándonos joyas como Crouching Tiger, Hidden Dragon y flops como Hulk). Gemini Man no es la mejor exponente de su trabajo. Lejos de apoyarse en la tecnología para potenciar su puesta en escena (como James Cameron con Avatar o los Wachowski con Matrix), Lee hace una película de acción bastante clásica, resaltan un par de secuencias por sus coreografías, pero en ningún momento se siente una relación simbiótica entre la Dirección y toda la parafernalia tecnológica que envuelve al largometraje. Aunque son historias completamente diferentes, es imposible no comparar Gemini Man con Looper o Face-Off (dípticos donde dos personajes, igual de habilidosos, luchan encarnizadamente por matarse) y sentir que, a pesar de sus virtudes técnicas, Ang Lee sale con los platos en la cabeza. El que sí se lleva todas las flores es Dion Beebe, el Director de Fotografía (ganador del Oscar por la cinematografía de Memoirs of a Geisha, responsable de otras delicias visuales como Edge of Tomorrow, Nine, Collateral, Equilibrium, Gangster Squad). No puedo ni imaginarme las peripecias que tuvo que hacer para iluminar perfectamente varias escenas (teniendo en cuenta que, al rodar a 120fps, tuvo que utilizar 5 veces más la cantidad de luz con la que normalmente trabajaría) y sacar el máximo provecho del registro de la cámara. Él es el verdadero héroe de esta historia y estoy seguro que Gemini Man fue su campo de experimentación para deleitarnos en un futuro —no muy lejano— con una técnica mucho más depurada (como la que suele caracterizarlo) en una película donde realmente pueda lucirse a todo nivel.

 

En tiempos donde estamos obsesionados con los avances de los efectos especiales, la tecnología de las cámaras y los formatos de reproducción, Gemini Man nos remite a la máxima que dijo el maestro Alfred Hitchcock “para hacer una buena película solo hacen falta 3 cosas: un buen guión, un buen guión y un buen guión”, siendo este el talón de Aquiles de todo el largometraje. Dejando a un lado sus errores, Gemini Man tiene una gran virtud: funciona como una bisagra, fungiendo como ese tipo de películas que marcan un precedente por los riesgos que toman y la tecnología que implementan. Estoy seguro que más de un director saldrá de la proyección con la quijada en el suelo y querrá utilizar los avances tecnológicos de Gemini Man para contar una historia donde haya una mejor comunión entre el guión y la puesta en escena. Viéndolo desde esta perspectiva, debemos estar agradecidos con Ang Lee por abrir una puerta por donde varios directores de acción —incluyéndolo— de seguro van a transitar para insuflarle nueva vida a un género tan manido como la acción.

 

Lo mejor: ver una película a 120fps, es una experiencia única, todo se ve demasiado real. La tecnología del  De-Aging que se usó para la versión joven de Will Smith. Algunas secuencias de acción están muy buenas y nos abren el apetito por ver más proyectos así de ambiciosos.

 

Lo malo: su guión es irregular, comienza con un ritmo lento y se diluye con explicaciones del background de los personajes que poco nos interesan, en el desarrollo y desenlace las secuencias de acción lo levantan, pero el resultado no la favorece (sobre todo la resolución).

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Fuente: www.asimplevista.com

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